CUARTO CASO
En el vuelo 318, la tripulación se encontraba en pleno servicio ofreciendo comida y bebidas a los 200 pasajeros que viajaban a bordo del avión. Para agilizar el trabajo, cada uno tenía asignadas tareas específicas: mientras que uno tomaba las órdenes, otro se encargaba de preparar la comida en la cocina del primer piso del avión. Después de tomar una orden, el tripulante se dirigió a la cocina tomando uno de los dos ascensores disponibles. Su compañera de trabajo, por su parte, tomó el segundo ascensor, por lo que no se encontraron en el camino. Al llegar a la cocina, el espacio estrecho solo permitía la presencia de una persona. Sin encontrar a su compañera, supuso que se había ido al baño o estaba realizando algún encargo en la cabina. Fue entonces cuando comenzó a sentir algo raro, una extraña vibración que no lograba identificar. Pensó que era su compañera que le estaba jugando una broma, por lo que siguió con sus labores. Sin embargo, seguía sintiendo que alguien la observaba. Después de buscar detrás de cajas y distintas cosas, notó que en realidad estaba sola en la cocina. En ese momento, sintió una horrible sensación de que alguien la estaba siguiendo, por lo que salió corriendo. En su huida, se topó con su compañera Jenny, que bajaba en el ascensor. Al contarle lo sucedido, Jenny la entendió de inmediato, ya que también había huido despavorida ante una extraña sensación que había sentido.
