Testimonios
En esta sección encontrarás los testimonios de quienes vivieron el accidente.
Las historias de los pasajeros, equipo de tripulación y miembros de la torre de control.

Robert Marquis
Un piloto de hidrodeslizador residente en Homstead, Florida, se encontraba cazando ranas con Ray Dickinsin cuando presenciaron el accidente. Se aproximaron a toda velocidad a la zona para rescatar a los sobrevivientes. Marquis sufrió quemaduras en su cara, brazos y piernas, como resultado del combustible del avión esparcido en el pantano, pero continuó rescatando todas las personas que pudo. Por sus esfuerzos, recibió el Premio Humanitario otorgado por la Alianza/Fundación Nacional de los Desastres Aéreos de los Estados Unidos y el Premio Alumitec por "Héroe de hidrodeslizador" por la Asociación Estadounidense de Búsqueda y Rescate

Elizabeth Brown
Recuerda que esperaba a su hermana Eleonor Brown en terminal área cuando escuchó la noticia del desastre. “Venía a esperar el nuevo año conmigo. Teníamos plan de ir juntas a la playa para ver el primer amanecer de 1973, Fue terrible, No sabía si estaba viva o no, quería entrar pero no podía ir a buscarla. Allí estuvimos largas horas, a la espera de noticias”, revivió visiblemente afligida esto dijo a una entrevista a Diario Américas antes de saber que su hermana había fallecido.

Beverly Raposa
Una de las 10 azafatas del vuelo, declaró a Sun Sentinel, hace 30 años, que estaba sentada en la parte trasera del avión, cuando le comentó a su compañera de trabajo Stephanie Stanich “esos motores no suenan bien”. "Tan pronto como dije eso, los motores se activaron. Giramos a la izquierda. Fue entonces cuando escuchamos un ruido horrible", señaló. "Vi una bola de fuego. El ruido fue horrible. Era como estar en un tornado. Nos estábamos estrellando", revivió.
Raposa recordó cómo quedó atrapada en su asiento y un chorro de combustible calló encima de ella. Finalmente pudo librarse de las ataduras de la butaca y salir a socorrer a pasajeros.

Pasajero
Recordó la actitud de aquella azafata y el suceso “La cola del avión, y con ella todo el avión, giró varias veces, revolviéndose sobre el pantano. Finalmente, el avión no explotó en pedazos, pero se quebró y todos quedaron atrapados entre pedazos de la aeronave.
"Uno de los peores momentos fue el silencio. No hubo más ruido. Fue tan espeluznante que empecé a gritar, pensando que tal vez no había nadie más", confesó.
"La gente tenía frío y miedo, y la azafata empezó a cantar villancicos pensando que ayudaría, mientras trataban de salir de aquel infierno. Sorpresivamente, la gente se junto a la azafata y los cánticos navideños ayudaron a sobrellevar la situación, mientras aguardaban por la llegada de los rescatistas. "Nos traerán café caliente. Piensen en lo bien que sabrá", dijo la azafata.

Testimonio piloto
Aquel vuelo se preparaba para tener su aterrizaje en el aeropuerto de Miami e inicio protocolos de aterrizaje.
Stockstill: “ No fumar activado, uso de cinturones encendido, sistema de frenos, encendido, bajando tren de aterrizaje, luces del tren de aterrizaje.”
Todo parecía estar bien ,en ese momento se desplegó el tren de aterrizaje, el ingeniero situado tras el capitán se percató que una de las luces verdes que avisa si se ha desplegado el tren no se había encendido. La luz que faltaba era la del tren delantero, y era totalmente necesario tener la certeza de que este estaba funcionando correctamente.
Stockstill: “ Problemas de aterrizaje. Evitamos aproximación por una falla.”
El controlador les ordenó pasar a dos mil pies de altura para dar la vuelta y volver a intentarlo, lamentablemente por la oscuridad, en la torre de control no se alcanzaba a ver si estaba desplegado o no.
Loft: “activar el piloto automático mientras intentamos solucionar el inconveniente con el tren.”
después de esto los pilotos y el acompañante, fijaron toda su atención en la luz verde no encendida.
Loft: “ No sabemos si el tren estaba fallando o si la bombilla está fundida,
Todo el equipo estaba tan distraído intentando darle solución al problema que nadie escuchó la alarma deemergencia. Mucho menos que minutos antes habían desactivado el piloto automático por un simple movimiento en falso.
Según el estudio a la comunicación dentro de cabina, no hay indicaciones por los datos obtenidos en la caja negra de que el comandante haya oído el pitido. En los siguientes cincuenta segundos, el avión quedó a la mitad de su altitud asignada, estos son los últimas palabras de grabación de la caja negra.
Stockstill: ¿Le hicimos algo a la altitud?
Loft: ¿Que?
Stockstill: Todavía estamos a 2000 pies, ¿verdad?
Loft: Oye, ¿qué está pasando aquí?
Stockstill: Le hemos hecho algo en altitud.
Loft: que?
Stockstill: no estamos en esa altura, ¿verdad?
Loft: Oye, ¿qué está pasando aquí?
Silencio.


Una de las azafatas sobrevivientes relata lo siguiente: Fue un vuelo tranquilo, salimos retrasados un poco pero ya llegando a
Miami como las 11 maso menos mis compañeras y yo verificamos todo en la cabina, lo de no fumar, los cinturones, pues si, que todo estuviera listo y nos fuimos a sentar.
Nos sentamos y pues me di cuenta que se estaba demorando el aterrizaje. Mi asiento daba hacia atrás y diagonal a una ventanilla, y note que lo que era la costa de Miami se quedaba, atrás las
luces de la ciudad… Me zafé y fui a ver a mi compañera que estaba al otro lado del avión, ella murió.
Y le dije: - oye, ¿qué pasa que no aterrizamos? -
Y ella me dice como riendo: - Ay tú siempre estás protestando, es probablemente tráfico, estamos haciendo tiempo. -
Y ya, fui y me senté y me abroché. Unos min después yo sentí un tirón a mano derecha y sentí una cosa violenta, yo grité.
El ruido y el relámpago de luz y ya después silencio, yo quedé inconsciente. Yo me desperté ahí en medio de la oscuridad, como que todo estaba en cámara lenta, y yo veía algo blanco en a distancia y me dio miedo y ahí me di cuenta de lo que había pasado
Había mucho escombro, yo dije que el rescate se demoraba mucho, tenía mucho frío.
El médico era conocido y fue como una euforia el saber que estaba viva.